"I’ve been spending the last 8 months thinking all love ever does is break and burn and end..."
Aunque no quiera, me veo en la obligación de hacer esta entrada (es una obligación conmigo misma, lo necesito).
La otra noche viajaba en el colectivo, mientras escuchaba la canción a la que pertenece la frase que puse arriba, y si bien estaba mirando la ventana desde hacía un buen rato no pude evitar darme cuenta que el vidrio de la ventana estaba rasgado. Instantáneamente me quedé helada. Pasé el dedo por encima del vidrio, y sentí esas grietas que tenía. No recuerdo en qué pensé exactamente, pero si me acuerdo de ese sentimiento de miedo. Verán, siempre me pregunté por qué le tenía tanto miedo a los vidrios y de tanto pensar encontré un posible motivo. Si bien es cierto que una vez vi cómo se rompía una ventana prácticamente arriba mío (fue exactamente como en las películas ¿vieron esas pelis de acción que se rompen los vidrios y se dispersan por todas partes sus pedazos en cámara lenta? bueno, del mismo modo pasó), ese no fue el motivo de mi pánico. ¿Nunca se pusieron a pensar que el vidrio es demasiado frágil, más que cualquier otro material? sólo hace falta un poco de fuerza para que se rompa y lo peor es que más allá de ser demasiado frágil, lastima mucho...
Tal vez no entiendan a lo que me refiero, en mi mente todo tiene perfecto sentido...
Conozco ese miedo de que se rompa todo. Los vidrios se rompen y siempre alguien sale lastimado... Bueno, en muchas otras ocasiones ocurre lo mismo (lo dice alguien que tiene experiencia en "rupturas"). Y es ese miedo que me persiguió esa noche y también ahora mismo. Y no, no quiero que se destroce esta satisfacción de saber que todo está saliendo perfectamente bien, de sentirme unida más que nunca a ella, no quiero. Haría todo lo posible para que jamás nos rompamos, lo juro.
No hay comentarios:
Publicar un comentario