sábado, 19 de noviembre de 2011

Crónica de una obsesión. Primera Parte.

No lo conozco, no se qué siente, no se qué piensa, no se quién es. Pero muy dentro mío, siento que lo conozco, que se qué es lo que siente, que se como piensa, pero sobre todo, que se que es el amor de mi vida...
Tal vez sea mi necesidad de tenerlo cerca, de sentirlo, de que sea mío. Esa necesidad de amarlo. Esa necesidad de que me ame, de pertenecerle, de ser parte de su vida.
Reitero, no lo conozco, apenas se su nombre, pero en verdad siento conocerlo de toda la vida. Tal vez mi inconsciente sea más inteligente que yo, y quiera demostrarme que nos conocimos alguna vez... Tal vez, me haga recordar a alguien, y es a ese alguien a quién conozco.
Siento que está sólo, lastimado..., tal vez me confunda (una parte de mí espera que lo haga, y la otra, desea que sea verdad, esperando poder ser su salvación. Que idiota). Leo cosas sobre él, y siento que conozco su historia. Lo escucho, y si bien se que cometió errores, siento que es perfecto. Tal vez sea la admiración que le tengo. Siento que él, y solamente él puede entenderme. Sólo él puede describirme, conocerme. Lo idolatro.
Lo necesito al lado mío. Lo necesito amándome. Necesito amarlo, que nos amemos. Por el resto de esta ilusión. Necesito que me desee, así como lo deseo yo. Necesito que sepa que existo. Necesito saber que él es de verdad, que él existe, que él es eso que siento. Necesito saber que él es el amor de mi vida.

No hay comentarios:

Publicar un comentario