lunes, 1 de octubre de 2012

Obsesión con S.

Esta mañana vi a un chico parar el colectivo. Tenía una campera gris, e inmediatamente me acordé de ese buzo que vos usabas por aquél entonces y que yo tanto amaba. Lo volví a mirar, algo en él me inquietó... Lo vi subirse al colectivo, sacar boleto, pararse en un costado; todo en tan sólo menos de dos minutos. Seguía observándolo, pero no lo quise creer... 
Seguí hablando con mi vieja, no sé que cosas le decía ni ella a mí, en ese momento un sólo pensamiento ocupaba mi mente: ¿eras vos? ¿ese chico de campera gris, que agachaba la cabeza como quién tiene culpa y se siente devastado..., en verdad eras vos? Intentaba no mirarlo, no fuera a ser cosa que levantara la cabeza y notara que estaba pendiente de él. 
Finalmente el colectivo llegó a la estación Lanús, mi vieja me saludó y bajó. En seguida corrí la mirada para buscarlo pero él también ya había bajado y estaba por cruzar la calle. Era petiso, con el pelo casi rapado..., le vi los ojos, sus ojeras eran oscuras... Quedé perpleja, anonada. Sí, ese chico que me robó quince minutos de viaje (o tal vez menos) era el mismo que logró robarme algún que otro beso, y mismo el único que logró hacerme llorar una noche de julio. Sí, era ese mismo chico que me había tenido obsesionada durante tanto tiempo, casi volviéndome una ilusa. Sí, eras vos. Eras la explicación de mi obsesión con las S, eras mi miedo a enamorarme. Eras el motivo por el cuál podía escuchar una canción y sentir que era para "alguien especial" (¿especial? lo único que sé es que yo jamás lo fui para vos). Eras vos, ese mismo al que le dediqué "One on the million" o "Inevitable" (aunque éste último sin saberlo vos), los únicos dos temas que le dediqué en mi vida a un chico
Sí, eras vos. Sonreí, hacía tiempo no sabía nada de vos, e incluso había perdido contacto alguno con toda persona que pudiera llegar a saber de tu paradero. En otro momento te hubiera maldecido por entrometerte en mi vida otra vez, por aparecer y arrebatar todas mis fuerzas de seguir adelante; por refrescar mi memoria, y volver a corromperme. Pero no, me alegré (muy en el fondo), y supe que fue lo mejor haberte conocido. O tal vez no, pero fue lo que sucedió, y punto. Aún así no podía evitar escribirte, aunque sepa que jamás vas a leerlo...

No hay comentarios:

Publicar un comentario