jueves, 8 de marzo de 2012

Crónica de una obsesión. Décima Primera Parte.

"Quiero para siempre que te quedes en mi mente y que me vuelvas a vivir..."

Hoy me hiciste enojar; cuánto desearía poder gritarte en la cara, y decirte que sos injusto. Decirte a los gritos (de la única forma que se) que vos y yo no estamos bien, que no somos posibles, pero tampoco imposibles..., no somos; por desgracia no somos nada. No sabes lo que desearía mirarte a los ojos y saber que no me haces daño a propósito, pero no puedo mirarte y aunque pudiera, sería en vano. Por supuesto que no lo haces a propósito, por supuesto que no me ignoras porque sos malo, no haces nada para dañarme... Porque yo no significo nada en lo absoluto para vos; yo no soy nadie, mientras que vos sos todo (mi todo). Disculpame, en verdad disculpame por este melodramático papelón. 
No, hoy no te vi, no te soñé, no te escuché, no quiero saber más nada de vos. Quisiera poder enterrarte en lo más fondo de mi memoria, levantarme un día y no recordar tu cara, tu perfume, tu voz, no recordarte. Quisiera poder gritarte en la cara que no se quién sos, que te desconozco. Quisiera verte a los ojos y saber que vos sí sabes quién soy yo... Que se invierta todo. Quisiera poder amarte, quisiera lograr conseguir que vos me amaras, quisiera poder poseerte. ¿Me dejas olvidarte? No me hagas más esto, no lo necesitas vos, no lo necesito yo. Tu recuerdo no para de acecharme, tu omnipresencia no para de torturarme

No hay comentarios:

Publicar un comentario