Observo absolutamente todo. No comprendo nada. Me mato pensando, le exijo una explicación a mi cabeza, pero no la consigo; cada vez comprendo menos. No se qué es lo que necesito cambiar. No se qué es lo que me hiere. No se qué es lo que me quita el sueño. Desconozco el motivo de mi soledad.
Nunca estuve tan ansiosa. Nunca me dio tanto miedo el ahora, el mañana. Nunca estuve tan dramática. Nunca necesite tanto un abrazo como en este momento. No necesito a una persona que me entienda, sólo quiero que me deje confiar en ella. Pero es en vano, no me necesita, me superó como lo hacen todos. Ella es la que tiene miedo de quedarse sola, yo soy la que se está quedando sola; y no tengo miedo, es sólo que estas cuatro paredes me poseen a mí, pero a mí sola. Alguna vez nos poseyeron a las dos, pero ahora me abandonaste, y quedamos mi soledad y yo tiradas en la cama, dándonos lástima a nosotras mismas, atrapadas en esta habitación. Me pregunto si algún día volverás, y podremos soñar juntas el mañana, para pintarlo del mismo color...
Como dije, nunca estuve tan dramática.
No hay comentarios:
Publicar un comentario