martes, 20 de marzo de 2012

Chau.

"Despediremos este glorioso verano, lleno de historias que no conducen a ninguna parte."

Y bueno, te fuiste. Es el ciclo de la vida, todo tiene un principio, y un doloroso final (nunca vas a ver un final feliz, te lo puedo asegurar. Eso solamente pasa en los cuentos para niños). No me acuerdo cómo empezaste, pero supongo que venía feliz de ese encuentro maravilloso con mi suerte, sí, creo sentir que fue así. Me trajiste momentos mágicos, amigos nuevos; un mundo desconocido, que estaba ansiosa por conocer (y me permitiste hacerlo). Me dejaste ver cuánto aguantaba, me dejaste ver hasta dónde llegaba. Compartiste conmigo más obsesiones, más desilusiones, más falsos amores, más decepciones, más llantos, más lamentos..., pero muchísimas risas más. No se si empezaste bien, no se si te terminaste así. Esas vacaciones lejos de mi mundo, lejos de mi casa, lejos de la gente que me rodea y casi casi lejos de mi cabeza, fueron una de las dos cosas más características de vos. ¿La otra? haber hecho millones de cosas sola, sin arrepentirme; locuras de las cuales voy a estar orgullosa para siempre. Locuras que solamente yo, y algunos locos que se animaron a acompañarme conocemos.
Chau verano, llevate con vos para siempre estas historias que lo único que hacen es acecharme, alejalas de mí para siempre. Hace que queden guardadas en lo más profundo de mi memoria, casi en el olvido... Solamente dejame el recuerdo de él, ese recuerdo mágico que tengo. Ese recuerdo que la primavera intentó llevarse consigo, pero el verano fue más fuerte y me lo revivió a flor de piel... Hola otoño, vos sí intentá llevarte su recuerdo desde ahora, desde hoy, desde este preciso instante... Se bueno conmigo.

La mejor manera de despedirte es esta, hasta siempre verano, hasta mis más remotos recuerdos.

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