miércoles, 27 de junio de 2012

Carta a una señorita en París


[...] Hubiera sido preferible matar en seguida al conejito y... Ah, tendría usted que vomitar tan sólo uno, tomarlo con dos dedos y ponérselo en la mano abierta, adherido aún a usted por el acto mismo, por el aura inefable de su proximidad apenas rota. [...]

Julio Cortázar

No hay comentarios:

Publicar un comentario