Te agarraría de los pelos y te sacudiría hasta tranquilizarme. Te gritaría que me hartaste con tu inmadurez, que me arruinas la vida, que te odio..., que no puedo hacerlo. Te gritaría hasta el cansancio que te necesito, que sin vos no soy nada, y que tu indiferencia me va aniquilando lentamente. Te levantaría de la cama y te sacudiría para que me abraces, porque en verdad ya no recuerdo cuándo fue la última vez que lo hiciste. Te susurraría que estoy lastimada, y que necesito que me cures... Pero no. Me rehúso a hacerlo. Mi orgullo, así como el tuyo, es más fuerte; nos puede a ambas.
Te veo dormir tan plácidamente y creeme que me sobran ganas de golpearte. Vos provocás en mi la mayor repulsión; me generás violencia.
¿Por qué me cuesta tanto amor odiarte? ¿Por qué no puedo hacerlo?
No hay comentarios:
Publicar un comentario