Y bueno, a veces la navidad te puede obsequiar uno de los más lindos regalos.
Para ser sincera me siento una niña, de esas que se alegran en estas épocas. De esas que nunca fui. Sí, desde que tengo memoria odio las fiestas, ir de acá para allá preparando cosas para una sola noche..., Papá Noel, el maldito tío que se disfrazaba y me hacía llorar por más de que me regalara millones de cosas (sí, lo odiaba). Nunca me gustó esta época del año. Siempre odié las fiestas y todo lo que éstas conllevan... Y de repente, ¡zas! Sí, me siento como en un cuento de Charles Dickens. Claro que yo no tuve ninguna aparición, pero algo parecido debió sucederme (y yo sé muy bien qué fue), porque no me siento triste en lo absoluto. La depresión hoy no me vino a visitar, ni siquiera ayer. Ay, si me hubieran visto ayer..., parecía en verdad una niña que espera la navidad porque sabe que con ella llegan regalos, y mucha felicidad, tal vez. En verdad no sé por qué extraño motivo esperaba que fuesen las doce de la madrugada, pero sólo se que lo esperaba. Por primera vez en mi vida, desde que tengo memoria, lo esperaba. Y la serenidad que siento en este preciso instante..., ay, si tan sólo pudieran sentirse así como yo. No puedo creerlo, me niego a hacerlo, pero sé que es real. No estoy odiando, es más incluso tengo una sonrisa pintada en mi cara. Y lo peor es que no pasé una de las mejores noches, pero no me importa.
Pero bueno, a veces la navidad llega para todos, especialmente para él y para mí. E incluso a veces el mejor regalo no te lo da Papá Noel ni ninguna otra persona, si no vos misma... En el preciso instante, para saber valorarlo.Y sí, se que tal vez podría haber llegado varias navidades antes, pero yo en verdad creo en el Destino, y en que cada cosa pasa por algo y en ESE momento determinado. Y bueno, a veces la navidad puede llegar un poquito antes (como un 23).
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