Te recordé. Entre risas y confusas miradas, te recordé. Ellas te trajeron a mi memoria. Aunque yo ya había formado un muro rodeando tu maldito recuerdo, ellas lo rompieron, lo hicieron trisas. Vos fuiste libre (o más bien no vos, si no ese dulce muchacho que reside sólo en mi cabeza).
¿Por qué justo hoy? Desearía no haber visto a esas minas, que jamás me hubieran recordado a aquella noche. ¿Por qué no te odio? Si tan sólo el pensar que vos actuaste de la misma forma que ellos lo hicieron infinitas noches (y tardes, y mañanas) me causa demasiada repulsión, bronca, enojo..., pero no odio.
¡Basta! Desaparecé, pero para siempre..., para siempre, te lo ruego. Que ni ellas, que ni tu voz, que ni vos mismo, que ni NADIE pueda dejar libre a tu recuerdo (otra vez), causando estragos en mí... destruyéndome una vez más.
No hay comentarios:
Publicar un comentario