Ya no sé qué pasa, qué ME pasa. Los lloré. Todos esos sentimientos de frustración, odio, resentimiento, miedo e incluso hasta desilusión los lloré con la intención de que se esfumaran; pero no, siguen acá, conmigo, presentes. Y me dañan; me dañas vos, me daño yo.
Una compañera de la vida, de esas que te macan para siempre, me confesó (no solo a mí, si no a todo aquel que se atreva a comprenderla) que todo cambia después de una lágrima. Y yo digo no, ¿si ya lloré más de una vez, por qué no cambian las cosas? De hecho, sí cambiaron un poco (pero para peor). Todos esos sentimientos se potenciaron.
"No sé qué estuvo mal", todo Constanza, todo. Me cansé, llorar no es la cura pero... ¿QUÉ MÁS PUEDO HACER? No consigo entenderme. Me escapo de mi misma.
Estoy herida, perdida.
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