Y empezó Septiembre no más. Por lo general este mes me gusta demasiado. Siempre le tuve una especie de afecto realmente muy extraño (tal vez, porque empezaba con S...), pero lo cierto es que esta vez desearía que desaparezca pronto. Esperé el mes 9 del calendario con demasiado entusiasmo, y ahora que llegó, siento un vacío muy grande ¿qué mierda me pasa?
Septiembre es el mes en el que vemos renacer el amor. Si había parejas en los meses anteriores no se notaban hasta ahora. Y si el señor invierno fue muy frío y cruel con uno, este mes, y el comienzo de la primavera, pueden ser mucho más crueles y terminar aniquilándonos.
Primera pausa. Hasta acá había escrito una noche, no se por qué extraño motivo guarde la entrada en borrador, y no la terminé antes. En sí no me gusta terminar entradas en otra ocasión que no sea la primera en la que las redacto, porque obviamente (y por ejemplo) hoy no me siento como aquella vez, y ya estamos casi en la mitad del mes..., ¿qué gracia tiene empezarla como lo está empezada esta? En fin, de todos modos el show debe continuar, y no planeo darme por vencida con tal vez la entrada más representativa de mí que alguna vez podría llegar a realizar (si es que logro expresarme tal cual me siento).
Antes dije que Septiembre me gustaba, ¿no? Este año sólo estoy esperando que nunca hubiera llegado, algo realmente estúpido. Acá esta, y ya es el 11. Hola septiembre, hola 11, hola frustración. Dije que si el invierno había sido cruel con uno... Conmigo lo fue; sí, demasiado cruel (como siempre).
Se termina el invierno, "disfruto" de los últimos días, pero al fin y al cabo, saber que comienza la primavera me deprime más. Pueden pasar cosas realmente maravillosas en septiembre, con la primavera, con esa sensación de volver a vivir (de renacer), que estuvo olvidada en el lugar más profundo de nosotros mismos durante toda esta fría estación.
No puedo explicar con eficacia cuánta exasperación me genera entender que todos reviven..., todos menos yo. Todos son felices, sonrién, se alegran, disfrutan, viven sin remordimientos, se enamoran, besan, quieren, aman; sí, aman. Septiembre es el mes hecho para amar. El sol característico de estos días es la invitación más grande para dar ese pequeño empujoncito que nos arrime al otro, mismo el clima templado invita a que corramos algún riego exagerado, ya que él nos acompaña siendo estable (porque es verdad, si sabes que no va a llover, que el tiempo va a estar bien, te dan ganas de salir ¿o no?). Y la tan querida y esperada señorita Primavera... ¿qué decir de ella? Ella llega decidida a revolucionar (me); es la encargada de revolucionar todos esos corazones recios a dejarse amar. A todos excepto el mío.
En fin, si hay algo que me irrita demasiado es ver que todos encuentren a alguien con quien "tontear", porque ese es el principio del "amor", que mayoritariamente nos ocasiona este mes. En sí no estoy segura de que todo esto sea cierto, veran, a mí jamás me ha sucedido. Mi corazón se niega ante la amabilidad de la Señorita Primavera, y para colmo, por más mal que me pese, todos los años espero con ansias la llegada de Septiembre, para terminar frustrándome (y deprimiéndome) sin remordimiento alguno.
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