miércoles, 9 de enero de 2013

Confesiones a las 3:00 a.m.

Bueno, después de haber torturado a mi pequeña cabeza acostumbrada a no hacer nada con tres capítulos seguidos de Awkward sólo puedo pensar (sí, nunca un poco de paz). 
La otra mañana o tarde o incluso tal vez noche hablando con mis amigas llegué a la conclusión de cuál era el motivo por el cual me sentía tan identificada con dicha serie. En verdad el que encontré (pero que estoy segura no debe ser el único que exista) es las relaciones amorosas que tiene la protagonista...
Desde que tengo memoria, siempre los chicos con los que "andaba" me "escondían". Bueno, no todos. Incluso creo que la mayoría me mostró porque claramente "sólo andábamos", como cualquier adolescente común y corriente. Pero hubo uno, hace mucho que creo fue el que más me marcó. Nunca le pedí ser novios, ni andar por ahí de la mano, ni que lo supiera todo el mundo. Aunque esto último sé que lo sabían, porque es complicado que no se sepa en un barrio tan chico... A lo que voy, no se supo exactamente porque él lo dijo ni porque él hubiera querido que así pasara (en cambio si me preguntaban a mí, la respuesta claramente hubiera sido otra). No, no estaba enamorada de él, fue más larga la historia, pero sólo supongamos que era otro chico más del montón (por que sí, siempre todos me resultaron lo mismo, tan sólo "uno más"). De todos modos, le permití esconderme. A él y a muchos más. Y los entiendo, quién querría mostrarse con una chica que todos ya saben no va a durar más de dos o tres veces. Pero aún así no puedo superarlo. Entiendo que a veces haya tenido que ser así, si tenían novias o sí simplemente era para no fomentar habladurías... Pero igual, ese acto de callar, de hacer de cuenta que apenas nos conocemos, o "somos amigos", siempre me dolió. Y bueno, todavía no lo supero.
Claro que a esos que me "esconden" se contraponen los que no les importa mostrarme. Los que no les importa ser precavidos, ni que los vean con esa chica que todos saben va a cambiar de parecer a la semana (con suerte). ¿Y qué, qué con eso? Nada. Soy experta en quejarme. Todos conocemos a alguien o tenemos una amiga/o que siempre dice "nadie me da bola", pero la verdad es que es mentira. Bueno, en este caso esa  amiga soy yo. No es que tenga a todos los chabones a mis pies (es más no tengo a nadie a mis pies), pero la verdad es que siempre hay un chico con el que me gusta hablar, siento que lo quiero, no me "esconde" e incluso es con el que podría formar una pareja como la que tanto anhelo formar..., pero nada, corto todo. ¿Por qué? No lo sé, tal vez nunca me permití amar, y ese creo es el motivo más fuerte. No amo, nunca lo hice y tampoco quiero hacerlo en este momento. 
¿No será hora de cambiar de pensamiento?

No hay comentarios:

Publicar un comentario