martes, 17 de abril de 2012

Apartado segundo.

"[...] -Eso crees. Sé que la vida es... es... bastante linda, que se sufre, se llora, se golpean los puños contra las paredes, se odia, se huye... pero se vuelve, siempre se vuelve.
-¿A dónde se vuelve?
-A uno mismo. Yo ando por ahí, descubriendo cosas hermosísimas y llenas de colores como flores y mariposas[...] ¡vos también vas a verlo!
-¿Y de qué sirve verlo? ¿Se te mete adentro y se queda con vos?[...]
-Sí, pero cerrando los ojos se puede recordar, y recordar es como resucitar las cosas lindas.[...]
-Pobre -dijo- cuántas mentiras vas a tener que inventarte hasta llegar a ser como sos.
-Tenés razón, nena. Demasiados inventos. Y eso no hace que se evapore la tristeza. ¿Cómo podés saber tanto de mí? [...]
Era la que no quiero recordarla nunca; la que dejé abandonada [...] Y ella no se da por vencida, cada tanto vuelve, cada tanto se me aparece [...] con sus ojos ni lindos ni feos pero sí tan tristes que no se parecen a los ojos de nadie, solamente a los míos cuando me los lavo de noche y los puedo mirar tal cual son en el espejo. [...] Para que alguna vez yo pueda ser grande, para que alguna vez yo quiera asumirme, crecer. [...]"




Carta abierta a mí misma, Poldy Bird.

No hay comentarios:

Publicar un comentario