"Sacudió la cabeza para borrar las visiones. Miró en torno, como si quisiera aprehender el mundo gélido y alucinante que lo rodeaba; un universo de letras parpadeantes, bajo las cuales se movían sombras similares a espectros... Ni un alma a quien pedir ayuda: ése no podía ser su mundo.
Sintió frío."
Elogio de la locura, Daína Chaviano.
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