Para ella, la que nunca me quiso...
"[...]Pero no, tu frase, como una gota de tinta, lo ha enturbiado todo. Todo está en mí, bullente, vivo, todos los acontecimientos de mi vida están dentro de mí, y la tinta cayó en el recipiente y, aunque levemente, le quitó la transparencia a la alegría.
Una gota de tinta.
Ya no puede lavarse.
Se ha disuelto en mi sangre. La llevaré hasta el último aliento.
"Ya no te quiero". Podrás decirme que no lo sentías, que fue por rabia, que... Pero ya está en mi sangre.
En el colmo de mi rabia, en el colmo de mi desesperación, yo hubiera querido matarte, herirte, oírte suplicarme cariño.
A veces, en el colmo de mi rabia, te odié. Pero nunca, nunca, sentí que ya no te quería. Te he gritado las cosas más absurdas, los insultos más explosivos. ¡Pero nunca te grité, ni te dije, ni te murmuré: ya no te quiero! Ni siquiera pensé alguna vez que ya no te quiero.
Todo, todo lo hubiera perdonado. Las soledades en las que me sumergís cada tanto, los celos absurdos (que terminan por enorgullecerme), los chispazos de hastío, la inaguantable terquedad. Esto no.
-Es muy difícil quererte -repetís, muy fuerte, pero solamente es un remiendo. Por más que le agregues agua limpia al vaso, sólo obtendrás un poco más de agua turbia.
Fue una gota de tinta, ¿sabés?, pero no puede lavarse, se ha disuelto en mi sangre.
La llevaré hasta el último aliento."
Una gota de tinta, Poldy Bird.
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