Tal vez debería evocarte como el último (porque hasta ahora lo fuiste) pero no, necesito hacerlo en este preciso instante...
No te creí ni una mísera palabra de las pocas que dijiste (me dijiste), si eran verdad o mentira ¿a quién le importaba? claramente a vos no, y como de costumbre, a mí tampoco. Verás, lo primero que sentí fue que vos no estabas realmente seguro de lo que hacías... ¿Acaso me tenías miedo a mí, o a vos... O a quién? Preferí creer que yo era el motivo. Aunque bien sabía que vos no tenías pretexto alguno (ni el más insignificante) para realizar semejante acto de torpeza; aún así, mi cabeza necesitó buscarle un por qué a todos tus actos. Desde el primer momento en que tomamos contacto (no aquella breve vez en la cual me resultaste un muchacho un poco, cómo decirlo..., dudé de tu sexualidad; ya te lo había dicho de todos modos, ¿no es verdad?) mi cabeza me percató de que con tus acciones simplemente querías desvalorizarme. Tal vez cuando me presenté por primera vez (esperá, jamás me presenté), debería habértelo aclarado; mi ego es realmente inmenso. Seguiste actuando de la misma forma, empeorando todo, poco a poco. No necesite que mi cabeza infiriera demasiado, porque ya había comprendido todo. No estoy completamente segura de que te dieras cuenta de lo que hacías, jamás me diste motivos para imaginarme todo esto, pero tampoco para refutarlo. Fuiste demasiado directo, pero no sincero. Aún así, siempre tuve esa misma debilidad por todo aquel ser realmente pelotudo, incapaz de quererme (tal vez eso mismo es lo que busco). Pero de todos modos, quería darte mis más sensatas felicitaciones, por haber entrado en esta categoría, en la que mi cabeza (de resentida que es nada más) puede insultarte infinitas veces, hasta que encuentre alguien más con quién hacerlo.
Podrás decir cuantas palabras quieras, pero jamás negaré que llegaste justo en el momento en el que te estaba necesitando. Sí, tal vez me hubiera gustado que las cosas no sucedieran del modo en que lo hacen siempre, pero al parecer, vos elegiste por mí, y yo me harté.
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