viernes, 2 de diciembre de 2011

Crónica de una obsesión. Tercera Parte.

Me dormí pensando en él. Me desperté, y él seguía latente en mis pensamientos. Mi problema no es necesitarlo, ni ser adicta a pronunciar su nombre, o pensarlo. Mi problema no es él; tampoco lo es esta obsesión que día a día crece un poco más. Mi problema es verlo, escucharlo, o simplemente escuchar algo relacionado a él en todos lados. En verdad se me complica intentar dejar en un rincón esto que siento si cada vez que no digo su nombre, lo escucho en boca de otra persona, o no pongo su música para no torturarme, y la escucho de todas formas a dónde quiera que voy. Ya no depende de mí, depende del mundo. No puedo hacer oídos sordos, no puedo no ver, simplemente no puedo resistirme a él.

No hay comentarios:

Publicar un comentario