Nunca me gustó la Navidad. Me acuerdo que de chiquita me decían "vienen Papa Noel", y yo qué hacía, sí, lloraba. Esta cosa de juntarse todos para navidad, la familia, los primos y tíos que nunca se ven, y todos esos llamados o mensajes, o cualquier otro método de comunicación para decir un "feliz navidad" me resultan ABSURDOS. Anoche en el interminable viaje al shopping, escuché en la radio que un muchacho hablaba sobre la navidad, y lo que dijo me quedó retumbando en la cabeza... Como si por ser Navidad uno va a poder amigarse con esa persona (sea familiar o no) con la que se llevó mal durante todo el año. Eso no existe.
Lo que más odio de las fiestas es la falsedad de la gente... Y yo soy muy sincera, odio la navidad, odio la falsedad, y no voy a estar diciéndole a todo el mundo "felices fiestas", no es que no las desee, pero me parece realmente innecesario hacerlo...
Más allá de mi obvio desprecio hacia esta época del año, tengo que admitir que es lindo juntarse en familia (aunque no nos llevemos tan bien como deberíamos), y hablar sobre banalidades, y escuchar música, compartir anécdotas de años anteriores (la del año pasado no la compartamos nunca, por favor). Yo que sé, son cosas que te marcan, sean lindas o feas, se te quedan para siempre.
Aunque no crea que sea necesario desearle a la gente una feliz navidad, si es necesario desearmela a mí misma, asegurarme de que voy a sonreír, aunque tenga ganas de llorar; y asegurarme también de que si quiero llorar, lo voy a hacer. Y sí, no te preocupes, si necesitas un abrazo, te lo voy a dar...
Feliz navidad.
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