Una hora común y corriente.
Pero no, vos la ves y la repetís en tu cabeza hasta el hartazgo. La vez e instantáneamente cerrás los ojos y pensás el deseo perfecto; finalmente, a los 3 segundos lo pedís. Claro que siempre es idéntico; ya ni le buscas sinónimos a sus palabras, lo pedís de la misma resignada forma.
Querés que se cumpla como sea, lo necesitas.
*Cumplite esta vez* le agregás.
Dejá de ser tan absurda Constanza, él ya te superó.
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