domingo, 20 de mayo de 2012

11:11, mi controversia

Mirás por casualidad la hora, y lees un 11:11. Para muchos sería una hora normal, un 11 que dió con un 11 y no solo formaron un número capicúa si no que también equivalente; un número que se repite 4 veces seguidas... 
Una hora común y corriente
Pero no, vos la ves y la repetís en tu cabeza hasta el hartazgo. La vez e instantáneamente cerrás los ojos y pensás el deseo perfecto; finalmente, a los 3 segundos lo pedís. Claro que siempre es idéntico; ya ni le buscas sinónimos a sus palabras, lo pedís de la misma resignada forma. 
Querés que se cumpla como sea, lo necesitas.  


*Cumplite esta vez* le agregás. 
Dejá de ser tan absurda Constanza, él ya te superó.

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