¿Pasaron diez años ya de aquella noche? ¿Pasaron diez tristes años de aquella última vez? ¿Diez años? Sí, diez malditos años... Jamás me lo creerías (yo sigo rehusándome a hacerlo).
No tengo grandes recuerdos tuyos. Muy pocos, pero para nada obsoletos. Tu risa. Aquella mañana soleada o nublada, fría tal vez... Tu auto. Esa vieja escuela, preparada para soportar mi último triste año ahí. Esos aplausos, gritos, cantos..., risas, risas y más risas; TÚ risa. Ese beso que le obsequiaste a alguna persona desconocida, a algún niño que te conocía como "el papá de...", o tal vez mismo a alguna maestra; nadie jamás supo que se estaba apoderando de uno de los últimos besos que en tu vida ibas a dar(me).
Cambiaron las cosas, ¡sí que cambiaron! No, jamás lo hubieras creído. ¿Te hubieras podido imaginar una vida separados? Yo no. Todavía no me hago a la idea... Sí, diez años tuvieron que pasar para que yo me digne a aceptar que esta es la vida que nos toco, porque... ¿Lo acepte? No, todavía no lo hice. Tal vez puedas regalarme un par más de años, o otra vida. ¿Qué son diez años? Nada a comparación del resto de vida que nos tocó separados. Pero no me rehúso pa, claro que no. Acá te espero, fiel a mi convicción de que un día nos vamos a encontrar... Porque no me canso de buscarte, porque se que puede pasar todo el tiempo que quiera, pero que en algún momento tu esencia y la mía van a estar juntas. Algún día tu cariño volverá a ser correspondido por mí. Algún día pa, vamos a volver a abrazarnos. Tal vez conozca otros hombres, y tal vez corresponda a sus cariños, pero ninguno va a ser como el tuyo, te lo prometo.
Te extraño mucho pa, pero no planeo aceptarlo jamás.
No hay comentarios:
Publicar un comentario