jueves, 24 de mayo de 2012

Diez años después.

¿Pasaron diez años ya de aquella noche? ¿Pasaron diez tristes años de aquella última vez? ¿Diez años? Sí, diez malditos años... Jamás me lo creerías (yo sigo rehusándome a hacerlo).
No tengo grandes recuerdos tuyos. Muy pocos, pero para nada obsoletos. Tu risa. Aquella mañana soleada o nublada, fría tal vez... Tu auto. Esa vieja escuela, preparada para soportar mi último triste año ahí. Esos aplausos, gritos, cantos..., risas, risas y más risas; TÚ risa. Ese beso que le obsequiaste a alguna persona desconocida, a algún niño que te conocía como "el papá de...", o tal vez mismo a alguna maestra; nadie jamás supo que se estaba apoderando de uno de los últimos besos que en tu vida ibas a dar(me).
Cambiaron las cosas, ¡sí que cambiaron! No, jamás lo hubieras creído. ¿Te hubieras podido imaginar una vida separados? Yo no. Todavía no me hago a la idea... Sí, diez años tuvieron que pasar para que yo me digne a aceptar que esta es la vida que nos toco, porque... ¿Lo acepte? No, todavía no lo hice. Tal vez puedas regalarme un par más de años, o otra vida. ¿Qué son diez años? Nada a comparación del resto de vida que nos tocó separados. Pero no me rehúso pa, claro que no. Acá te espero, fiel a mi convicción de que un día nos vamos a encontrar... Porque no me canso de buscarte, porque se que puede pasar todo el tiempo que quiera, pero que en algún momento tu esencia y la mía van a estar juntas. Algún día tu cariño volverá a ser correspondido por mí. Algún día pa, vamos a volver a abrazarnos. Tal vez conozca otros hombres, y tal vez corresponda a sus cariños, pero ninguno va a ser como el tuyo, te lo prometo.
Te extraño mucho pa, pero no planeo aceptarlo jamás.

No hay comentarios:

Publicar un comentario