Cada día me resultas más pelotudo, es así de simple. Ya hice el "duelo" (por así decirle) correspondiente a vos. No, no te tengo rendido a mis pies, ya lo acepté (o bueno, todavía no del todo, pero con este poco basta). Sí, me encanta que seas así, así de arrogante, no pienso mentirte. ¿Pero, sabes una cosa? A mí no me tenes rendida a tus pies y jamás me tuviste, que te quede claro. Pero bueno, es cuestión de tiempo, hasta que aparezca otro pelotudo (ruego que no!) en acción.
No hay comentarios:
Publicar un comentario