Jamás creí que una noche, finalmente, después de tantos encuentros medianamente forzados me complacieras. Desde un principio lo que nos "unió" (por así decirlo, porque esa unión nunca existió formalmente) fue que me tenías rendida a tus pies, esperando ser usada por vos.Te advertí con sigilosa cautela de la extraña e inútil posesión que habías obtenido segundos luego de haberme sonreído aquella tarde de primavera, pero creo que no te importó.
Fuimos una mentira bonito, una mentira que YO inventé. En el fondo me consuela saber que no fue cualquier tipo de mentira, ni una despiadada ni una piadosa, si no más bien una delirante; un delirio de una noche, eso fuimos.
No sé, siento que no puedo seguir mintiéndome. No sé de qué forma relatar esta breve e insulsa historia, no logro encontrar la manera correcta; escribo algo y me arrepiento, no lo escribo y necesito decirlo. Y te juro que no es para que el mundo (o los pocos que comprenderán este enredo) se enteren, al contrario, muchos creerán obstinadamente que es una mentira de niña caprichosa, y no se permitirán la duda, como lo hago yo cada noche, cuando recuerdo tus besos. ¿Fueron de verdad?
Jamás necesité tanto tener una excusa para verte. Es que claramente nada es lo mismo que antes. ¿Y sabés qué es lo más curioso de todo esto? que desearía que nunca hubiera pasado; porque lo tuyo fue el recelo...
Pienso en aquella noche, y me lamento. Te necesito. Necesito tus besos. Necesito seguir esperándote. Necesito encontrarte. Necesito seguir viviendo de esta Mentira, aunque sea un Delirio.
No hay comentarios:
Publicar un comentario