Una vez más mi deseo de encontrarte fue en vano. Mi persistencia ante esta especie de capricho imberbe no da tregua, no cesa. Cada día que pasa me empeño más y más en hallarte por alguna de esas calles con nombres extravagantes; avenidas repletas de colectivos, autos y taxis, y una extraña agrupación de semáforos. Las rayas blancas que están ubicadas paralelamente me invitan a no cruzar la calle, y a la vez sí. Miro el cielo, es gris... Nada de eso importa, si te estoy buscando, todo sobra. Pero no, hoy tampoco logré mi cometido. Pero aún así volví a casa sonriente, porque sé que habrá muchas otras oportunidades para esperarte, y mi persistencia no decaerá. Algún día vos y yo nos vamos a encontrar, en el Centro, una tarde cualquiera, cuando no me estés buscando.
No hay comentarios:
Publicar un comentario