Van a ser las cuatro de la mañana de este jueves y yo acá, esperando algún límite. Claro que espero un límite inexistente, porque mi vieja ya no se preocupa por marcarlo, y yo no puedo ponérmelo. Soy impuntual, no cumplo con mis obligaciones, tengo el horario corrido, duermo cuantas horas quiero, me mando cagada tras cagada, no pienso en mi futuro ni en mi presente; me peleo con cuanta persona puedo, destruyo todo. ¿Y? Sí, acá estoy, esperando que alguien venga y me diga "fue suficiente", pero nadie viene a mi rescate. La voz que está adentro de mi cabeza me dice que la corte, que no haga chiquilinadas, pero no puedo, no respeto a esa voz, no me interesa respetarla. Y así sigo, dependiendo de mis estúpidos miedos. Y quiero madurar, y quiero ver todo como debo verlo, y hacerlo como debe ser hecho..., pero no lo hago, no maduro más. Y la terapia no me ayuda, porque sigo sin saber de qué manera autoayudarme, porque convengamos que esto sólo depende de mí misma.
No hay comentarios:
Publicar un comentario