viernes, 3 de agosto de 2012

No te encontré en el Centro, hoy. Primera Parte.

Debo admitir que esta tarde esperaba encontrarte. No me preguntes por qué, pero sentí que sería una buena situación cruzarte, por el centro, mientras las gotas de la lluvia caían y al menos yo me mojaba. Tan romántico hubiera sido..., bueno, olvidemos lo de romántico. Pero no, otra vez el Destino nos engañó (me engañó). 
Te busqué, juro que lo hice. En cada muchacho u hombre con el que me topaba esperaba encontrarte, pero fue en vano. Si alguno posaba sus ojos en mi, ¡ay, juro que te buscaba en su mirada! Sí, te busqué en varias, pero aún así, en ninguna te hallé. ¿Te escondiste de mí? ¿Dónde estás? Ninguno de todos ellos sos vos, ninguno. ¿Por qué carajos no logro encontrarte? 

Y el centro, y la tarde, y la lluvia..., y yo, caminando por esas calles tan angostas, perdida, sin una mísera pista de tu paradero.

No hay comentarios:

Publicar un comentario